Imágen cortesía de http://estut.blogspot.comMauricio Moguel, expresidente de la Sociedad de Alumnos de Comunicación y actual alumno de la carrera, nos envió este texto para ser publicado:
Que tranza banda. Rebelándome a los anónimos personajes a quienes les pesa mucho mi larga permanencia en la Universidad (no se preocupen incómodos, emigro este semestre); escribo en el Blog porque... porque quiero. Y también porque puedo, porque si soy alumno de Comunicación de la Ibero, este es MI blog también. Y justamente de eso quiero hablar. ¿Que transita por sus venas para que nadie se apropie de los espacios que son de todos, y quienes lo hacen sean personalidades hegemónicas reaccionarias que a la mínima crítica (constructiva por cierto) saltan argumentando la primer diarrea verbal-pasional que en su asistencia (la cual no es mucha) acude?
Y contesten lo que quieran, que no me voy a clavar en una discusión sin sentido en el ciberespacio, con uno de esos que les dicen pocosgüevos, escudado tras el anonimato de la Red. Quien quiera arreglar puntos diferentes, nos vemos cara a cara y me dicen lo que quieran. Pero ese no es el punto...
Hay en la carrera de comunicación muchas personas con cerebro suficiente para hacer propuesta. El problema muchas veces con ellos, es que no ven los espacios a su alcance para darle salida a lo que traen dando vuelta en la cabeza. Y tienen miedo a apropiarse de espacios de expresión como este. ¿qué pasa?
Que existen otras lacras sociales, apáticas, amargadas, que si hubieran nacido en el gabacho vecino, ya hubieran reventado a metrallazos a sus compañeritos escolares. Estas personas improductivas, impropositivas, no participantes, repetidoras del modelo superficial de quejarse sin propuesta, desafortunadamente tienen la actitud social necesaria para hacerse seguir por unos cuantos. Resultado: parecen llevar la voz de la mayoría. Y los pocos iluminados con ideas diferentes, sienten a veces temor de enfrentarse a esta paupérrima opinión pública.
Contra estas letrinas cognitivas no hay solución que la sociedad pueda aportar. Ellos son los que tienen al mundo, al país, a la ciudad y a cada pequeña o gran comunidad en deplorable estado. Son los que soberbiamente creen que sus dos centavos de dedicación a cierta lectura conforman el conocimiento universal y sienten pavor del otro y su propuesta. Son el cáncer del gobierno, de la ciudadanía, de los círculos culturales y hasta de la fuente, el cubo y cualquier otro espacio de la Universidad.
La única solución está en cada uno. En cada uno de esos otros, no aborregados, no estandarizados bajo la bandera del "me da hueva ¿y qué?", siempre y cuando se puedan agarrar los suficientes huevos y que les valga madre el qué dirán. Tal vez no triunfen, tal vez en verdad sí sea una basura su idea, pero tendrán la oportunidad de intentarlo un chingo de veces más después de haber fracasado. Y además, estarán felices y tranquilos con haberlo intentado.
A los otros amargados, que la vida misma se las cobre. Ya ni pa' que discutirles. Ya se las está cobrando desde ahorita. Pasarse los días rementando de todo y lo mismo, sin cambiar nada... que infierno.
Saludos a la banda chida, inteligente, abierta de comunicación.
Mauricio Moguel
http://elverdaderomoguel.blogspot.com