
*Nos envió este texto una compañera comunicóloga y créemos que le tienen que dar una leída*
EL 11S en la Ibero
Seguramente por haber sido viernes, pocos se enteraron que el 9 de septiembre en la Ibero se vivió un atentado. En éste caso, no hubo bombas, ni aviones secuestrados. El intento fue secuestrar mentes, abrir espacios en los criterios y compartir poesía, textos y literatura. El evento fue organizado por un grupo de Investigación de Comunicación que dirige el profesor Mane Vargas, ayudado por la alumna visitante Jade Ramírez.
El problema fue que cuál si fueran bombas, los libros fueron evitados, ignorados y descartados. Se colocaron libros en diferentes partes de la Universidad, al alcance de alumnos, maestros y usuarios, con la invitación a ser tomados, a ser leídos y a ser llevados… Ésta dinámica no es nueva, se ha realizado con éxito en otros países… Al parecer en México, a falta de bombas, tememos a los libros. Lo más impresionante fue que todo esto se vio dentro de una casa de estudios, ¿creen ustedes que de realizarse fuera de aquí, los libros tendrían una mejor acogida?
Tratando de encontrarle una razón a la falta de interés que desató el Atentado Poético, oficialmente conocido, llegué a dos conclusiones: La primera, vivimos enfrascados en una rutina, que no estamos dispuestos a romper, a menos que recibamos una amenaza fuerte… un libro no es una amenaza, en algunos de los casos fue un estorbo (simplemente hacían a un lado el libro y seguían con su vida), otros ni siquiera fueron notados, algunos incluso que portaban un letrero que decía TÓMAME, SOY UN REGALO, y recibieron una mirada de desprecio. No estamos dispuestos a modificar nuestra vida, a menos que recibamos un bombazo que nos lastime, entonces sí movilizaremos todas nuestras tropas, enviaremos a nuestros mejores soldados, declararemos la guerra a nuestros peores enemigos, etc… (¿Acaso solamente reaccionamos a los golpes y no a las caricias?) La segunda, todos conocemos la cifra de libros que los mexicanos en promedio leemos al año (menos de .5 libros ¡¡POR AÑO!!) Lamentablemente vivimos en un país, en dónde ni siquiera los alumnos de una Universidad estamos acostumbrados a leer, y no, la sección de monitos y la deportiva no cuentan como un libro.
La conclusión es deprimente, nos encontramos tan enfrascados en nuestra cáscara, que no estamos dispuestos a leer un libro, ¡ni regalado! Si cambiar bombas por poesía no da resultado para sacarnos del letargo ¿Alguna sugerencia?
Una atenta invitación a quitarse las telarañas de la cabeza y visitar la biblioteca, seguramente tú eres uno de esos que después del tour del primer semestre no has vuelto a poner un pie ahí, a menos que sea para cabecear en los escritorios del fondo…
Sin literatura, sin letras, no somos nada.
Ana Luisa Islas Bravo
Comunicación 8° semestre
ana_islas@yahoo.com